sábado, 3 de enero de 2009

Las ballenas del desierto

Océano Pacífico. Costa de la Baja California. Yves Omer, Bernard Delemotte y Albert Falco siguen a una ballena. Su lancha neumática levanta el motor cada vez que el cetáceo sube a la superficie para respirar, e intenta seguir su trayectoria cuando se sumerge. La persecución dura desde hace una hora. Cada vez que el cetáceo resopla, la lancha neumática se encuentra bien situada respecto a él. Ivés Omer se ha sumergido tres veces con la cámara, pero sólo ha podido obtener unos primeros planos fragmentarios de la cabeza de la ballena.




La tarde va transcurriendo y no nos quedan más que dos horas para conseguir nuestro propósito. Juzgar cuál es el momento propicio para zambullirse resulta extremadamente difícil: si el buceador penetra demasiado pronto en el agua, la ballena hace un giro para evitarlo; pero si se sumerge demasiado tarde, sólo verá pasar delante de su objetivo la cola del animal. Cuando decidimos filmar a las ballenas grises de California durante su migración, pensábamos que sería relativamente fácil captarlas al pasar. En cualquier caso, queríamos recoger informaciones precisas sobre su actitud durante su largo desplazamiento, que las lleva en otoño desde el mar de Bering hasta las cálidas bahías de la Baja California. Pero...




Exploración de las ballenas del desierto




«¡Cuidado!» El grito de Bebert se pierde en el estrépito del agua que se arremolina y salpica. Desde el puente de nuestro barco comprendemos difícilmente lo que ha ocurrido. La lancha neumática estaba en buena posición, los hombres listos para la acción, y de repente todo estalló. Sin duda, la ballena, encolerizada, ha reaccionado bruscamente, a menos que haya dado un coletazo involuntario. El bote neumático es lanzado por los aires y los hombres desaparecen en el mar.




Delemotte se queda atrancado durante un instante entre el cuerpo de la ballena y la lancha. «Mi pierna, mi pierna», gime Omer. En la superficie, Bebert se debate enredado en un embrollo de cabos... Más tarde, cuando hacemos balance del incidente, podemos decir que hemos tenido suerte. Omer, que ha chocado con el borde flexible del bote neumático sólo tiene luxación de rodilla. Delemotte ha sido bamboleado, pero se recupera muy rápidamente.

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